Déjate de imitar a Chávez en todo, en su manera de hablar, en las tonterías que decía... por favor, ya basta.
Deja las cadenas de radio y televisión y las reuniones con miles de adeptos pagados y que llegan en autobuses obligados por la necesidad de conservar el puesto, porque si no van a la manifestación los despiden.
Deja de culpar a Estados Unidos por todos tus errores, si es el único cliente que nos paga el petróleo a precio completo y sin pedirnos una rebajita.
Deja de visitar tanto a Cuba y de usar el avión de ellos de paso, que para eso compramos uno y bien caro.
Deja de endeudarnos con China y de buscar aliados terroristas.
Deja que la gente trabaje libremente y que los empresaros creen empresas y empleos.
Deja el gobierno, déjanos en paz.
Vete a gastar tu pensión en algún país socialista.
Pero deja a ver si recuperamos algo, cosas sencillas, como el papel higiénico, los aparatos electrónicos, los productos de baño, la comida, el pollo, la carne, la leche, y todas esas pequeñeces que según tú nos quitó el imperio y el capitalismo, pero que cuando las necesitamos, las tenemos que comprar en el imperio y en el capitalismo.
Será posible que te vayas con tus chistes y tu estilo a otra parte y que, de paso, liberes a los presos políticos y no sigas enviando a tus colectivos y las fuerzas armadas a matar a tu propia gente.
No sé si te quieras ir, me parece que no, pero que bueno sería que te fueras, tú y tus adeptos. Y nos dejaran escoger en libertad y de manera limpia, a nuevos dirigentes que no nos engañen como tú y tu predecesor.
Ah, de paso, no me gusta Fidel, ni Raúl, por más que el gobierno de Estados Unidos vuelva a tener relaciones con ellos. Dictador es dictador y gobierno malo, como el tuyo, es gobierno malo.
Madura, Maduro y al hacerlo, verás que es mejor que te vayas.
