AHORA COMPARTO LO QUE ME DICE EL GOBIERNO DESDE VENEZUELA.
LA DECISIÓN ES DE USTEDES, MI DEBER ES DARLE AMBOS LADOS.
(Para leer el artículo anterior, sigan hasta abajo)
Gustavo Méndez
“Chávez
es parte del pueblo y no tiene que disimularlo.”
Así se
expresaba una humilde mujer que regresaba de una manifestación a favor del
presidente venezolano.
Otra
mujer, también de pocos recursos y de edad avanzada decía con una sonrisa:
“Mi comandante le va a ganar al escuálido ese
por más de un millón de votos, ya van a ver.”
Es
innegable el arraigo popular de Hugo Chávez. Su lenguaje directo y popular, que
para los más educados del país es sinónimo de vulgar, llega a los oídos y el
corazón de las personas a quienes va dirigido: el pueblo común de Venezuela,
esa gente que por su nivel de ingresos no puede aspirar a emigrar y que no es
ni dueño de empresas ni posee capital para crearlas.
Los asesores de Capriles son bastante
elementales.
Mercedes
Chacín, partidaria del gobierno, dice que los partidarios de Henrique Capriles
se dedicaron a manejar su debilidad tratando de convertirlo en un contendor
aunque no lo fuera.
“Ellos sabían
que Capriles no tendría vida con Chávez para medirse en las calles, por eso inventaron
el recorrido por los pueblos con menos gente de Venezuela. Así es observado en
selvas donde los tepuyes, como los cujíes, lloran de dolor al oírlo.” Esta es
una referencia a una popular canción folklórica venezolana que dice “los cujíes
lloran de dolor” (Sombra en los Médanos).
Chacín
insiste que “también se comprobó que Capriles es "un gasolinero"
nato, le encanta montarse en un autobús y cuando no anda montado trota, y entre
vahído y vahído, se dirige parcamente a sus seguidores.” Según la especialista,
la oposición decidió que las encuestas no sirven. Continúa su explicación al decir que los
partidarios de Capriles han seguido el principio del jefe de la propaganda
nazi, una receta ya probada:
“Instruyeron
a sus adláteres más cercanos de los medios de comunicación, un ejército de
opinadores de oficio y periodistas para negar lo innegable: hay que repetir,
cual Goebbels, que no hay gente en las concentraciones ni en las caravanas ni
en ningún lugar donde se aparece el Presidente.”
Cita
como ejemplo un reportaje del Diario El
Nacional de Caracas sobre un recorrido en la popular parroquia de Catia:
"La pérdida de amor se observó el lunes en la parroquia Sucre de Caracas
(.) Un grupo, pequeño pero entusiasta, acompañó al comandante en el recorrido,
pero no se observó la masiva presencia de otrora". Según Chacín esto es
insólito, sobretodo en un lugar donde la popularidad del Presidente es notoria.
Chacín
habla en el lenguaje del presidente porque sus palabras van dirigidas al mismo público,
pero para los que desdeñan ese modelo de discurso, hay que recordarles que en
un país evidentemente presidencialista como Venezuela, con una larga historia
de caudillismo, el hablar sencillo y directo, tiene mejores resultados que la
retórica, muchas veces vacía de la política. Capriles lo sabe y ha apelado a
ese discurso también, porque de no hacerlo, no llegaría a las masas.
La
analista resume la estrategia electoral de la oposición de esta manera:
Chávez sin popularidad +
encuestas chimbas + medios mintiendo = plato servido para cantar el fraude el 7
de octubre.
Acoso internacional
Según
expertos del gobierno, consultados a través de la Vicepresidencia de la República,
que revisan con cuidado la guerra mediática, los medios internacionales ya
están activados. El diario ABC de España
es uno que afirma que: "Hugo Chávez está adiestrando a células de
"militantes revolucionarios", en parte procedentes de los llamados
"colectivos" (bandas callejeras armadas), para controlar una eventual
votación adversa en las presidenciales del 7 de octubre."
Los
medios gubernamentales consultados contrarrestaron esa acusación con dos
argumentos:
- Que no tienen pruebas que permitan decir que eso es cierto.
Afirman
que se trata de una operación comunicacional mundial. Manipular la realidad con
bombardeo mediático. “Los medios tienen experiencia en eso y ejemplos sobran
(Irán, Irak, Afganistán, Ruanda, Egipto, Libia, Siria). Pero los pueblos
aprenden. Así como Chávez no es el mismo del 2002, el pueblo venezolano tampoco
es el mismo. Aquí la receta para manipular la realidad con salsa pitiyanqui
engullida en otras latitudes, nos repugna.
Con Venezuela no podrán.
Hay que
recordar que el pasado del país es de una lucha permanente contra el
colonialismo.
Bolívar
se opuso a la opresión del Imperio Español, pero luego vinieron ataques de
otros países que perjudicaron a Venezuela. Un ejemplo es la herida que la Gran Bretaña
causara cuando despojó a Venezuela de un inmenso trozo de su territorio que le
fue adjudicado después a Guyana. Y como cosa paradójica, los venezolanos no
perdieron más de su integridad territorial, porque un árbitro norteamericano se
opuso a las intenciones del Reino Unido en ese momento.
Las concesiones
petroleras, que fueron luego nacionalizadas por Carlos Andrés Pérez (el presidente
a quien Chávez intentó dos veces derrocar), fueron durante mucho tiempo una
herida en el propio suelo venezolano, en la cual los técnicos extranjeros
recibían trato preferencial sobre los obreros venezolanos.
Esas son realidades sobre las que se asienta la popularidad de Chávez que ha tenido la habilidad para atraer los válidos sentimientos nacionalistas de los venezolanos.
“Chávez
ha sabido aprovechar la indolencia de los Estados Unidos en su política exterior
Latinoamericana y ha volcado el deseo de potencias como China para beneficio del país.”
Según
los analistas gubernamentales, los acuerdos petroleros con China permiten
vender un petróleo pesado que no tiene salida en otros mercados y eso le ha
permitido al país con las más grandes reservas de hidrocarburos del continente,
desarrollar la faja petrolífera del Orinoco.
“Si los
chinos quieren invertir con nosotros, pues su dinero vale tanto como el de los
gringos” dijeron.
Vamos a ganar
Los
chavistas afirman no tener dudas:
Esa es
su visión y concluyen:
“Y si los Estados Unidos o los
demás países se nos oponen, haremos como dijo el Libertador Simón Bolívar
cuando el terremoto de 1812 refiriéndose a la naturaleza: lucharemos contra
ellos y haremos que nos obedezcan.”

